jueves, 25 de octubre de 2012

COMO CAPTAR LA ENERGIA DE LOS ARBOLES



Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos
llegar a sentir la energía que desprenden. Los celtas creían que cada
árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la
corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las
hojas moviéndose con el viento.

Los árboles nos ayudan a establecer contacto con el pod

er de la
naturaleza, nos dan herramientas para sanarnos, relajarnos,
fortalecernos, cargarnos de energía vital y son portadores de los
mensajes de la madre Tierra.

Existen cada vez más personas que han comprobado los beneficios de
abrazar los árboles. Al revés que con las personas que, al abrazarlas,
podemos notar pérdidas de energía debido a factores emocionales, con
un árbol siempre notaremos que nos carga, nunca que nos descarga.

No olvidemos que todo ser vivo es energía y, al igual que nosotros,
los árboles tienen la suya propia, muchas veces entramos en sintonía y
sentimos cómo fluye expresando nuestra sensación de bienestar,
tranquilidad, serenidad, etc. Desde aquí queremos compartir la energía
que te aporta cada árbol en concreto, porque cada uno tiene una
característica, determinada por su especie, velocidad de crecimiento,
entorno…

¿CÓMO CAPTAR LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES?

La energía que emanan los árboles, al igual que la nuestra, es
invisible al ojo físico, es lo que llamamos el aura, muy perceptible
sensitivamente.
El árbol, al igual que las personas, está emitiendo vibraciones
energéticas constantemente y son perfectamente asimilables por el ser
humano, se pueden absorber y podemos beneficiarnos de sus efectos.

Existen dos formas fundamentales de captarla:

- A TRAVÉS DE LA EMANACIÓN ÁURICA DEL ÁRBOL

Su extensión es más o menos grande según las características de cada
árbol y su situación ambiental. Bastará penetrar en su radio de
acción. Este tipo de energía se absorbe con el simple hecho de pasear
por un bosque, conscientemente podemos aumentar su captación regulando
nuestra respiración a un ritmo tranquilo y algo profundo.
En la práctica, esto lo podemos hacer:

1.- Camina entre los árboles y escoge alguno que te llame la atención.

2.- Acércate a él, obsérvalo y capta su energía, no trates de
analizarlo mentalmente o de establecer un vínculo emocional. Sólo nota
su tono vibratorio.

3.- Tócalo al mismo tiempo que cierras los ojos, con tu mano
izquierda. Reconoce su fuerza y su influencia en el entorno. Observa
si es un árbol solitario o un pastor de árboles que tiene influencia
sobre el colectivo. Capta si su energía es curativa, o si es
protectora y amorosa, o si es sabia, o si es imponente en todo ese
territorio o de cualquier otro tipo. Acepta esa energía sin más y
pregúntate si deseas recargarte a ti mismo con esa fuerza.
4.- Establece contacto con la energía del árbol mediante tu corazón
energético. Vacía tu ruido interno, fluye en el amor y escucha al
árbol. Capta su espíritu. Preséntate con tu nombre y entra en un
espacio donde la comunicación es energética y no sonora. Puedes pedir
consejo sobre cualquier situación que necesites, cargarte de energía,
relajarte o aceptar su sabiduría.

5.- Escucha la en tu corazón, da las gracias, levántate y despídete
poniendo tu mano derecha sobre su tronco.

EN CONTACTO DIRECTO CON EL ÁRBOL

Utilizando las manos:
A través de ellas podemos realizar una captación más consciente, son muy sensibles a la emisión y captación vibratoria, ya que en la
palma existen varios puntos de entrada y salida de energía. La
posición más conveniente es la de seguir las grietas o fisuras de la
corteza en el sentido que las presenta el árbol.

Utilizando la espalda:
La parte central de la espalda, recorriendo la columna vertebral, se
encuentra el canal energético principal del cuerpo. Apoyando esta zona
en el tronco del árbol absorberemos la energía que emana.

Desde la antigüedad ya se sabe que cada árbol alberga un espíritu que
le confiere una fuerza determinada, una energía que le da un poder
genuino y exclusivo, según a la clase que pertenezca.

En ocasiones podemos buscar la fuerza del árbol para mitigar el dolor
de una enfermedad, para superar las preocupaciones o simplemente para
conseguir alcanzar nuestro propio equilibrio. Este intercambio
energético no afecta negativamente al árbol, ya que éste las transmite
a la Madre Tierra y ésta las transmuta completamente.

En las técnicas orientales, como el chi-kung, hay una postura que se
llama “abrazar el árbol” . Esta posición estática alinea todos los
huesos del modo más eficaz posible.

Buddha se iluminó bajo una higuera. Jesús estuvo en el monte de los
olivos. A los cátaros les gustaban las acacias. Los druidas preferían
la fuerza masculina del roble para usar su sabiduría. Los jóvenes
enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas
porque representaba el vigor de Venus. De cualquier modo existen
diferentes clases de árboles y es un ejercicio interesante conocer las
diferentes energías que fluyen a través de ellos. Una buena forma de
hacerlo es abrazándolos al mismo tiempo que nos hacemos uno con él.

CUALIDADES ENERGÉTICAS DE ALGUNOS DE NUESTROS ÁRBOLES:
La Encina y el alcornoque
Son primos hermanos de la misma especie, son
los árboles de la potencia, su aspecto firme y algo áspero nos
muestran un carácter firme y seguro.
Son árboles robustos, fuertes y protectores con grandes cualidades
energéticas. Buenos amigos a los que acudir cuando se está en baja
forma física o en situaciones de bajo estado de ánimo, ansiedad o
inseguridad, ya que su energía nos ayuda a transformarlos en actitudes
más positivas y seguras.
Por ello te proponemos que te acerques a un buen ejemplar, lo abarques
con tus brazos, te fundas con él y luego te relajes sentado a sus pies
y dejes fluir su fuerza.

El olivo
La energía del olivo es altamente beneficiosa. Al acercarse a un buen
ejemplar notarás una sensación de paz y serenidad. El olivo es sabio,
viejo y amigable y brinda al que se le acerca un apoyo incondicional.

Al sentarnos y recostarnos en su tronco, su contenido energético irá
traspasándose lentamente a nuestro cuerpo, éste incide en 6 de los centros vitales más importantes que posee el ser humano, estos centros son los principales reguladores y alimentadores de toda nuestra estructura energética, pero donde posiblemente notarás más su efecto es en el 4º de ellos, situado a la altura del pecho, sintiendo la necesidad de respirar profundamente y proporcionándote una sensación de bienestar.

El olivo alimenta los circuitos mentales, permitiendo que éstos se
equilibren y recuperen un ritmo natural. (Fuente El blog alternativo)

1 comentario:

  1. GRACIAS POR EL MATERIAL QUE PUBLICAS, HAY QUE HACER LA PRUEBA, SALUDOS

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